"Sonría, lo estamos filmando". ¿En serio? ¿Vos, cartelito, me estás pidiendo que me ría? Pero si hace una hora que estoy esperando que me atiendan y en la sala los chicos y mujeres se agolpan, el calor no deja respirar y resulta que tengo que pagar un plus para poder hacerme este estudio.
"Sonría, lo estamos filmando". ¡Sos terco!, ¿no? Pero si hace 40 minutos que esta fila no avanza y para colmo me van a dar un número que tengo que autorizar en otro sector que -ya sé- tiene una fila igual de larga.
"Sonría, lo estamos filmando". ¿No ves que tiene el labio con sangre y que se raspó la rodilla? Por suerte no fue nada grave porque llevaba el casco de la motocicleta, pero lo mismo si se ríe le duele. Y yo todavía no salgo del estado de shock.
"Sonría lo estamos filmando". ¿Así te gusta? ¿O más grande? Tan grande como el precio que voy a tener que pagar por estos tomates.
Amanecer con una sonrisa puede que no sea difícil, lo complicado es mantenerla a lo largo del día. Más todavía si está tan subvalorada que por ella no te dan nada a cambio: no te tratan mejor ni te hacen sentir cómoda.
Como dice Libertad, el personaje de Mafalda: Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo.